miércoles, 03 de noviembre de 2010
Mi bahía de Santander
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[1633] Comentarios[0]
Pero lo que de verdad me sosiega y reconforta tras el despertar mañanero es el mar, su visión a la vez hierática e imprevisible. El mar es elemento consustancial a mi educación sentimental, y empleo el término en el sentido en el que lo hizo Gustave Flaubert en sus novelas. Cierro los ojos, rememoro el tiempo pasado, y en la secuencia de fotogramas que se proyecta en la pantalla blanca de mi memoria se revela el mar como presencia constante, diversa y significativa


 

Juan Antonio González Fuentes

La voz de una conocida estrella mediática de las ondas me zarandea todos los días laborables a eso de las ocho y media de la mañana. No abro aún los ojos, y protegido por la calidez del edredón, mentalmente repaso lo que de mí espera ese día que lleva ya unas cuantas horas despierto y en marcha. Las catástrofes del mundo y de España, subrayadas por una familia entera de variopintos contertulios, me van poco a poco despabilando, sumándome a la corriente de los sucesos cotidianos, a su vorágine imparable. Al cabo de un rato, nunca muy largo, brinco de la cama, e incluso un poco asustado por los desastres que al parecer asedian durante ese mismo instante casi todos los confines del mundo, doy los pasos necesarios que me conducen hasta situarme frente a la ventana de la habitación. No corro la cortina que no tengo y levanto temeroso la persiana. Y de repente, como en el feliz comienzo de un nuevo sueño, me reconcilio con el universo entero. Todo continúa en su sitio, al menos en apariencia. Frente a mí, y desde la perspectiva espléndida que me proporciona la altura de mi modestísima atalaya domiciliaria, se extienden y contemplo dos mares distintos. Uno el formado por la geografía variopinta de los tejados de la amodorrada ciudad de Santander. Otro el verde, azul, gris, negro o transparente de las aguas veteadas a veces por la espuma hirviente de su bahía, ese escenario de ensueños y letargos que José Hierro bautizó con poético acierto como “una bahía de cámara”. Al fondo, como impertérrito director de escena, la doméstica mole de Peña Cabarga coronada por el monumento al indiano, sutil pesadilla de don Gerardo, el poeta Diego, habitante sutil de bodegas y azoteas. Y detrás (últimos detalles ya del decorado), todo un despliegue de colinas y pequeñas montañas, y un cielo que cada cinco minutos es diferente en cuanto a su color, transparencia y presencia o no de nubes milagrosas y multiformes.

Bahía de Santander (fuente: http://centros3.pntic.mec.es)

Bahía de Santander (fuente: http://centros3.pntic.mec.es)

Pero lo que de verdad me sosiega y reconforta tras el despertar mañanero es el mar, su visión a la vez hierática e imprevisible. El mar es elemento consustancial a mi educación sentimental, y empleo el término en el sentido en el que lo hizo Gustave Flaubert en sus novelas. Cierro los ojos, rememoro el tiempo pasado, y en la secuencia de fotogramas que se proyecta en la pantalla blanca de mi memoria se revela el mar como presencia constante, diversa y significativa. La película que surge de mi memoria puesta en relación con el mar es rica en playas, olas, perfumes de salitre, barcos grandes y pequeños, botes y remos, velas desplegadas al viento, faros blancos y esbeltos por el día, faros invisibles en la oscuridad nocturna señalando su presencia con un guiño de luz larga y amarilla, algas verdes y rojas, sombrillas variopintas, cubos y rastrillos, palas de madera, toallas, anzuelos, sedales, cañas y aparejos, muelles, machinas, bikinis, rompientes, acantilados, el agua de la bahía santanderina puesta a hervir a borbotones por el viento sur, cremas bronceadoras, pieles femeninas tostadas por el sol, bocadillos de tortilla de patatas, ligerísimos balones, peces de muy diversos tamaños, gafas de bucear y aletas, arpones, cangrejos y quisquillas, deleitosos juegos eróticos entre dunas, lapas y percebes, erizos y estrellas de mar, quillas rompiendo entre espumas ligeras y blancas la superficie negra y tenebrosa de una inmensidad subyugante de la que no puedo apartar la mirada… Sí, el mar es parte intrínseca de mi propia vida, uno de sus rasgos y presencias más determinantes y definidoras. Estoy habitado, vivido, inundado por el mar; tanto por el mar masculino como por la mar femenina, distinción de género que siempre me irritó escuchar en la salmodia impostada y verbenera del poeta Alberti, cuando decidía disfrazarse de ese otro poeta, Rafael, que casi infantil esperaba en su vejez la aprobación unánime del público más mitómano.

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Últimas colaboraciones de Juan Antonio González Fuentes (Noviembre 2010) en la revista electrónica Ojos de Papel:

LIBRO: Joyce Carol Oates: Bestias (Papel de Liar, 2010)

LIBRO (octubre 2010): Kazuo Ishiguro: Nocturnos (Anagrama, 2010)

LIBRO (septiembre 2010): Andrés Trapiello: Las armas y la letras. Literatura y guerra civil (1936-1939) (Destino, 2010)

LIBRO (julio 2010):
Oriol Regàs: Los años divinos (Destino, 2010)

LIBRO (junio 2010): Peter Sloterdijk: Ira y tiempo. Ensayo psicopolítico (Siruela, 2010)

LIBRO (mayo 2010):
Irène Némirovsky: El caso Kurílov (Salamandra, 2010)

LIBRO (abril 2010):
Elizabeth Smart: En Grand Central Station me senté y lloré (Periférica, 2009)

CINE (abril 2010): Kathryn Bigelow: En tierra hostil (2008) 

LIBRO (marzo 2010): Patrick McGilligan: Biografía de Clint Easwood (Lumen, 2010)

CINE (marzo 2010): Martin Scorsese: Shutter Island (2009)

LIBRO (febrero 2010): Oliver Matuschek: Las tres vidas de Stefan Zweig (Papel de Liar, 2009)

LIBRO (enero 2010): Alex Ross: El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música (Seix Barral, 2009)

CINE (enero 2010):  James Cameron: Avatar (2009)

LIBRO (diciembre): Gerald Martin: Gabriel García Márquez. Una vida (Debate, 2009)

-LIBRO (noviembre): Miklós Bánffy: Los días contados (Libros del Asteroide, 2009)

-CINE (noviembre): Woody Allen: Si la cosa funciona (2009)

-LIBRO (octubre): Luis García Jambrina: El manuscrito de piedra (Alfagaura, 2008)

-CREACIÓN (octubre): La lengua ciega (DVD, 2009)

-CINE (octubre): Isabel Coixet: Mapa de los sonidos de Tokio (2009)

-LIBRO (septiembre):  P.D. James: Muerte en la clínica privada (Ediciones B, 2009)

-LIBRO (julio): Stieg Larsson: Millennium 3. La reina en el palacio de las corrientes de aire (Destino, 2009)

-PELÍCULA (julio)Niels Arden Oplev: Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Más de Stieg Larsson:

-Millenium 1. Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008)

-Millennium 2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino, 2008)

-Millennium 3. La reina en el palacio de las corrientes de aire (Destino, 2009)


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, creación, historia, artes, música y libros) como cronológicamente.


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