viernes, 30 de enero de 2009
Jaume Roures, o el extraño caso del trotskista, marxista y millonario
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[18098] Comentarios[6]
El empresario Jaume Roures se proclama marxista, pero no aclara si marxista grouchiano (bis cómica tiene desde luego); marxista por ser él mismo una contradicción del sistema y del antisistema, es decir, una contradicción en las dos caras (qué cara) de la misma moneda (Roures o la pura contradicción, versión marxista clase ambassador); marxista seguidor del Marx que vivió toda su vida de la explotación sistemática de los amigos, que maltrató a su mujer e hijos, que dejaba embarazadas a la criadas al menor descuido descuidado...


Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

La incalificable Wikipedia dice de Jaume Roures lo siguiente: Jaume Roures Llop (Barcelona, 1951) es un empresario de la comunicación y productor cinematográfico español. Fue periodista deportivo en los inicios de TV3 y actualmente es propietario de un 33% del grupo mediático Mediapro, entre cuyas publicaciones se encuentra el diario Público y el canal de televisión laSexta.

De la lectura wikipediesca extraigo como conclusiones, a bote pronto y sin tener conocimiento alguno del personaje, que estamos ante un empresario de éxito, cuyo área de negocio son los medios de comunicación, los derechos televisivos de retransmisiones deportivas y las producciones cinematográficas. Como aficionado al fútbol me suena que Mediapro es un grupo que ha comprado los derechos de retransmisión deportiva a diversos equipos de fútbol españoles, y que ha desembolsado en tal concepto o va a desembolsar cantidades ingentes de millones de euros. Como el Sherlock Holmes de pacotilla en el que me estoy convirtiendo, deduzco automáticamente que Jaume Roures es un “tío pasta”, es decir, un hombre rico. Vamos, un tipo que a buen seguro no pasa apuros para llegar a fin de mes, entre otras cosas porque no los conoce; un tipo que seguro no conduce un utilitario, no pasa las vacaciones de verano en una pensión de Benidorm, no cena un pincho de tortilla en la tasca de la esquina del barrio, no habita un apartamento de sesenta metros cuadros, etc, etc... Me alegro por él, francamente. Creo que los empresarios son imprescindibles para el desarrollo de un país, y que por regla general, en España, no son apreciados con justeza. Creo que es injusto. Por eso brindo por el señor Roures Llop, le deseo toda la suerte del mundo en sus negocios, y salud, mucha salud.

Lo que ocurre es que he leído unas declaraciones realizadas por don Jaume al periódico francés Libération (periódico sartreano e izquierdoso por vocación), que me han dejado patidifuso.



Jaume Roures habla de sus negocios el 24 de julio de 2008 (vídeo clgado en YouTube por PRLATAM)

Se suelta don Jaume asegurando que él no trabaja, sino que “milita”, y que hace dinero para servir a sus ideas. Con todo el derecho del mundo se declara un nacionalista catalán militante, y aboga por un referéndum de autodeterminación (¿sabrá algo don Jaume de Derecho, de Derecho Internacional y demás zarandajas?), aunque acaba diciendo que él optaría por quedarse en España. El señor Roures proclama que fue militante de la LCR y la IV Internacional, asegurando además que sus ideas no han cambiado un ápice desde entonces, y que la crisis que vivimos en la actualidad demuestra a las claras la debilidad intrínseca del capitalismo, sus contradicciones, y la actualidad de la tesis planteadas Marx, don Carlos, a medios del siglo XIX. Jaume Roures es por tanto trotskista, opción vital e ideológica que compatibiliza con la de ser propietario de una de más importantes empresas de medios audiovisuales de toda España, luchando en la actualidad con Prisa y su cabeza visible Juan Luis Cebrián para hacerse con la hegemonía y la mayor parte del pastel. No ve Roures contradicción alguna en ser un multimillonario trotskista, y aduce (¿ejemplo de contradicción admitida?) que nadie rechaza a los empresarios millonarios que son católicos. Jaume Roures asegura que la derecha reaccionaria (¿española?) tiene una cultura política marcada por la intolerancia, la falta de diálogo y el respeto hacia el otro, y que sin duda esas marcas características son una herencia franquista. A la derecha reaccionaria (¿española?) dice Roures que “la soporta difícilmente” (Roures “el tolerante” dixit).

Jaume Roures Llop, dueño de Mediapro, tolerante intolerante con la derecha reaccionaria, trotskista, empresario de éxito, multimillonario, nacionalista catalán que quiere seguir haciendo negocios con/de/en España, capitalista fulgurante pero anticapitalista de corazón, Jaume Roures Llop, repito, se declara marxista. Sí, marxista.

Lo que no aclara es si marxista grouchiano (bis cómica tiene desde luego); marxista por ser él mismo una contradicción del sistema y del antisistema, es decir, una contradicción en las dos caras (qué cara) de la misma moneda (Roures o la pura contradicción, versión marxista clase ambassador); marxista seguidor del Karl Marx que vivió toda su vida de la explotación sistemática de los amigos, que maltrató a su mujer e hijos, que dejaba embarazadas a la criadas al menor descuido descuidado...

Quiero acabar con una confesión. Esta mañana, en una reunión de trabajo en el despacho del alcalde de Santander, en un aparte, Elena García Botín, de los Botín banqueros, me confesaba en un aparte que ellos, los Botín, los dueños del Banco de Santander, también son marxistas. Marxistas de toda, pero de toda, toda la vida.

***


Última reseña de Juan Antonio González Fuentes en Ojos de Papel:

-Stieg Larsson: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino, 2008), segunda parte de la trilogía Millennium, que se inició con el título, Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008)



NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios
30.01.2009 13:02:52 - Rogelio López Blanco



El titular del blog lo hace en clave irónica pero pone en evidencia un fenómeno muy grave al subrayar la desfachatez del discurso de esa nueva izquierda que ha traído consigo el zapaterismo, muy bien representada por este señor Roures. que con tanta suficiencia habla de sus negocios en el vídeo. Roures, recordémoslo, es uno de los puntales del proyecto mediático de la élite zapateril. Ese discurso se sustancia en la manipulación semántica y en, obvia correspondencia, la irrelevancia de la realidad a la hora de analizar y decir. Así, Roures, podrido de millones y con un nivel de vida probablemente algo superior al de un bedel, se permite el lujo de insultar a la inteligencia de los lectores. Amasa dinero por sus ideales, supongo que tendrá chófer para tener más tiempo a fin de alcanzar esos objetivos desinteresados y descansará en los lugares más exóticos del mundo para recobrar fuerzas con las que poder luchar por esas ideas en las que impera la justicia y el bien común. ¡Qué sacrificio pudiendo quedarse todo para sí mismo! Voy a fundar una empresa que se llamará Ideales SA, por si toca algo y para quedar bien. Lo veo claro: es la cultura del altruismo exhibicionista e indoloro, de la industria de la imagen ONG, de la aparente entrega a los demás.

No obstante, si Roures se permite soltar tremendas necedades demagógicas sin que se le altere la faz es porque este tipo de discurso tan ridículo ha arraigado, no choca más que a unos cuantos. Se puede, pues, decir una cosa y la opuesta, y salir indemne (si se es de izquierda o nacionalista).

Las causas pueden estar en una creciente infantilización de capas extensas de la sociedad, donde el pensamiento adolescente a través de la cultura de la imagen, de la publicidad (“lo quiero ahora, lo quiero ya”, recuerden el anuncio de Orange) ha calado hondamente. Basta con observar con cierta atención el comportamiento y la gestualidad del presidente Zapatero en su comparecencia en el último programa de televisión española, “Tengo una pregunta para usted”. En gran medida, se fundaba en una puesta en escena que perseguía una estética que permitía trasmitir sentimientos y emociones (optimismo) en lugar de no razones, que desempeñaron un papel secundario. Fuera lo que fuera lo que viniera de un público inquisitivo, a veces casi insolente, la inocencia, el candor y la ingenuidad bien intencionada se encarnaban en las palabras y gestos del presidente. Sí, lo mismo que con el Titanic, desastre del que, un suponer, diría un responsable: “nunca lo hubiera imaginado, con lo grande y poderoso que era, buscábamos lo mejor” (acortar el tiempo del viaje). Pero las decisiones tienen consecuencias y hay que responsabilizarse de ellas, no se pueden rehuir bajo el refugio de los buenos deseos, si se es de izquierdas (lo mismo que los neocons no pueden justificarse señalando que querían implantar la democracia en Irak).

Otra cuestión importante, que también señala Juan Antonio González Fuentes, es lo del trotskismo. Uno llega a pensar si estos nuevos socialistas y los barandas de los medios de comunicación afectos, como es el caso de Roures, que han defenestrado a la antigua dirección (generación) de Felipe González, son verdaderamente socialdemócratas. Es verdad que usan el término, pero más bien parecen pequeño-burgueses radicalizados, del estilo de los que, con su sectarismo, contribuyeron a la radicalización y bipolarización de la política y la sociedad en la Segunda República española.
Así, un trotskista antifranquista, como Roures, que no era un demócrata por el mero hecho de ser antifranquista, no se olvide este detalle, que quería la revolución permanente y la dictadura del proletariado (como todos en la LCR, si lo sabré yo que por ahí anduve a los 16), se aúpa sobre la peana del supremacismo moral de la actual izquierda española para decir qué es franquista y qué no, cuando él fue también un producto más del franquismo, pues despreciaba la democracia “burguesa” tanto como los meapilas y represores del régimen de Franco, y en el fondo lo sigue haciendo al considerar que las tesis de Marx (Karl) continúan vigentes.

Saludos (e ideales al 10 por ciento)


09.02.2009 20:45:41 - Pedro Jota



Qué vergüenza de... ¿blog? ¿No?


09.02.2009 21:10:16 - Pedro Jota


Por cierto, impagable lo del "supremacismo" del "meapilas" anterior. No he tenido tiempo (ni estómago) para leer mucho más. Vaya panda...


12.02.2009 8:49:52 - Rogelio López Blanco



Este Pedro Jota de chichinabo es un ejemplo palmario del sectarismo aludido en mi texto. Argumentos ad hominem, indiscriminada descalificación general (“panda”), melindrosas carencias gástricas... Hasta confiesa con suficiencia despectiva que no se lo lee completo. Ni un razonamiento ni un juicio o censura fundada. Observando esta forma de abordar las opiniones que disgustan o contradicen, ¿qué mejor ejemplo del mencionado supremacismo moral?


13.05.2010 13:30:49 - Dani Daniel



La izquierda se mueve en parámetros flexibles, todos ellos con origen y final en un mismo punto. Ese punto del que parten y al que llegan por insospechados, contradictorios, incompatibles y absurdos caminos es: la izquierda lucha permanentemente contra la injusticia absoluta, que unos tienen más bienes que otros y eso no se debe tolerar. Puesto que siempre habrá más individuos con bienes escasos que individuos con bienes abudantes y los primeros siempre envidiarán a los segundos, resulta inevitable que la izquierda tendrá más apoyos entre el "pueblo" que aquellos que no son izquierda. No hace falta razonar más ni entrar en disquisiciones bizantinas. Quien apoya a los que tienen menos bienes, sea por el motivo que sea (incluyendo a quienes ni quieren ni sueñan en trabajar) contarán siempre con "la razón" primera y última.


05.08.2011 8:40:48 - Jose Ramón



Mis consideraciones comienzan en una noticia de hoy respecto a que Overón/Roures tendrá la exclusiva de imagen de la próxima visita del Papa y no me había fijado en este ciudadano aunque sabía de él aún sin conocer su nombre.... Me ha gustado tu semblaza del personaje Roures porque amplías sus perfil más allá del presente en la Wikipedia. Pues me parece todo un clásico, y no así tan “extraño” caso, de nuestra historia postfranquista y Moderna. Sin duda es listo, capaz, y otras virtudes, pero lo que más me molesta son sus contradicciones, como bien ilustras. Estoy más que harto de sus manifiestos tintes "progres", porque yo también he sido "rojo" en el sentido del progresismo y la esperanza de un mundo más justo, mejor, etc., etc. Pero la praxis de "el" Roures, como dirían aquí, en Catalunya, me parece paradigmática del catalán demagogo y oportunista, siempre "pesetero" y cansino con sus cantos al franquismo/victimismo (que tan bien caló con ZP), pero que le viene muy bien vendernos sus "producciones". Soy un madrileño de nacimiento y corazón que se formó como ciéntifico social en USA y Francia y llevo 31 residiendo en Barcelona, aunque con un inevitable grado de desarraigo. Me conozco bastante la densa pero simple trama de la mezquina cultura barcelonesa-burguesa-catalana. El Robles (pues esa es la traducción al castellano de su apellido de origen judío, como el mío, Moreno, como su nariz y la mía...interesante entronque con su "marxismo"/troskismo), no tiene desperdicio, empezando por su periodismo deportivo en TV3, auténtico bastión de la intransigencia catalanista. Como tantos de mi generación de desilusionados y castigados por estas castas que asolan nuestro país, he cogido manía a toda esta caterva de progres a lo largo y ancho de nuestra amada y sufrida Península porque encuentro que son, genéricamente hablando, una partida de "vividores" y para nada demócratas. Me produce auténtica repulsión el calificativo de "rojo" por lo obsoleto en el análisis objetivo de la realidad cotidiana e histórica. Deseo un país de gente seria, emprendedora, responsable y dedicada a un proyecto de verdadera mejora cultural, laboral, etc. Sinceramente no nos merecemos sinvergüenzas como éste, aunque tristemente pululen everywhere porque así es el mundo, Facundo.










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