martes, 11 de septiembre de 2007
Guillermo Brown, capitán de Los Proscritos
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[10104] Comentarios[13]
Las aventuras del niño Guillermo Brown, salidas de la pluma de la escritora Richmal Crompton, fueron el pan de nuestro de cada día de toda una generación de jóvenes lectores españoles

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Juan Antonio González Fuentes

Richmal Crompton nació en Inglaterra en 15 de noviembre de 1890, hace ahora 117 años. Hija de un reverendo, pronto fue internada en una escuela especial destinada a hijas de clérigos protestantes. En 1911 consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Londres, en la que obtuvo en 1914 un título en filología clásica. A partir de ese momento se dedicó a la enseñanza y a escribir cuentos.

El primer cuento con Guillermo Brown como protagonista se publicó en una revista femenina en 1919, y desde entonces se publicaron libros de Guillermo hasta el año 1970: en total 38 volúmenes.

Se piensa que el personaje de Guillermo se lo inspiró a Richmal Crompton su hermano Jack, según todos los indicios un tipo muy simpático poco dado a instalarse frente a los libros y muy propenso a embarcarse en todo tipo de aventura.


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Richmal Crompton


En 1923 Richmal Crompton sufrió de poliomilitis, lo que le que dejó paralizada una pierna. El suceso la indujo a abandonar la práctica activa de la enseñanza y a concentrarse en su principal vocación, la escritura.

Murió en 1969, cuando contaba 78 años de edad. Publicó 86 libros, muchos de ellos destinados a adultos, pero su entrada en la historia de la literatura universal se lo debe, como así les ha ocurrido a tantas y tantos otros escritores, al hecho de haber dado vida a un personaje que ya forma parte del repertorio sentimental europeo del siglo XX: Guillermo Borwn, capitán de los Proscritos, su pandilla de amigos.

La popularidad de Guillermo Brown durante el periodo señalado fue incuestionable. Se convirtió en uno de los personajes preferidos de gran parte de los niños y jóvenes de Europa, espacio cultural y geográfico en el que sus aventuras fueron traducidas a todos los idiomas, y en el que se vendieron cerca de nueve millones de ejemplares recogiendo sus hazañas.


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En España los libros de Guillermo Brown se tradujeron con relativa prontitud, y ya en 1935, en vísperas de la terrible guerra civil, la editorial barcelonesa Molino publicó Las aventuras de Guillermo, obra que ha tenido sucesivas ediciones hasta 1980, fecha en la que dejó de editarse para, no hace tampoco muchos años, volver a aparecer ya no con éxito deslumbrante, pero sí más que notorio. Es a la editorial Molino a la que debemos agradecer el haber podido leer todas las obras de Guillermo en español.

Hoy Guillermo Brown no parece tener tanta fortuna entre las nuevas generaciones, y otro niño inglés, el mago Harry Potter, arrasa ocupando espacio en las librerías infantiles y juveniles de los hogares de medio mundo. Es más, casi podría asegurar que la mayoría de los niños y adolescentes de nuestros días ni siquiera han oído hablar de Guillermo. Las ventas de sus libros descendieron notablemente a finales de los años 90 del pasado siglo, vendiéndose tan sólo entre 150 y 500 ejemplares al año según anunciaban los datos de la propia editorial Molino.

Una de las razones que se aducían entonces para explicar la caída de las ventas y del interés por el personaje era el considerable número de páginas de los libros de Guillermo, unas 250 cada volumen, lo que se les hacía muy cuesta arriba a los niños acostumbrados a recibir historias y cuentos sin esfuerzo a través del televisor. El éxito de los voluminosos libros de Harry Potter ha desmentido de forma rotunda dichas afirmaciones.

Otra posible razón del descenso del interés de nuestros niños por alguien como Guillermo Brown la apuntaba el editor de la colección. Para Luis Antonio del Molino el principal problema fue que las nuevas generaciones no entendían a Guillermo, no entendían las relaciones autoritarias establecidas entre padres e hijos, el mundo de los adultos completamente separado del de los niños, dos ideas claves en el desarrollo de las aventuras de nuestro personaje infantil inglés.

Todo indica que las razones que pueden esgrimirse para explicar el fenómeno conforman un amplio repertorio, pero todas coincidirán, seguro, en subrayar la profunda decadencia del antiguo modo de realizar esta literatura. Los niños y adolescentes de nuestro mundo no parecen admitir bien que los protagonistas de las historias que leen sean niños o adolescentes como ellos, normales, sin poderes ni fantásticos día a día. No quieren que las historias que leen hagan referencia a situaciones triviales y cotidianas: los niños parecen demandar que las historias a ellos destinadas estén protagonizadas por personajes revestidos de plenos extraños que les hagan salir bien parados de sus enfrentamientos con seres de otros mundos y realidades. Quieren velocidad frenética en todas las acciones, complejos aparatos manejados por héroes de carácter casi intratable.

No parece por tanto muy extraño que nuestros niños no congenien con un pecoso y misógino niño inglés que, desde la apacible y burguesa vida en el pueblecito de sus mayores, sueña con ser pirata o explorador. Es más, estoy seguro que de haber sabido de la existencia de Harry Potter, Batman, Spiderman o La Masa, el propio Guillermo Brown hubiera soñado con su rápida conversión en superhéroe. Lo que sucede, y esto es lo que diferenciaría, sin duda, a Guillermo de la inmensa mayoría de “nuestros retoños”, es que él, dado su carácter rebelde y su inmensa y libérrima fantasía, pronto se daría cuenta del fraude y, con irreducible tesón y firmeza, volvería a soñar con ser capitán pirata para, al mando de un velero de nombre Invencible, y junto a sus inseparables amigos los Proscritos, recorrer los lejanos Mares del Sur en busca de tesoros e islas irremediablemente perdidas para todos aquellos que jamás fueron niños, y, en consecuencia, nunca jugaron a protagonizar sus propias fantasías.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios
29.01.2009 1:48:20 - Ricardo Martínez Ramírez



De niño, mi padre me compró los libros de Guillermo, creo que me leí la mayoría, y no temo en decir que me identifiqué con él, tal vez porque hacía cosas que yo no me atreví, o probablemente algunas si hice, o eran semejantes o porque era el arquetipo de libertad. Pero nunca me olvidé de este personaje.
Sinceramente, mi ciudad de ese entonces era tan natural como el pueblo de los proscritos
A mis 54 años, cuando me recuerdo la lectura de sus travesuras, lo mínimo que logro es una sonrisa, pero también recorro esa niñes que nunca se pierde.
Por último,me gustaría saber que pasaría con Guillermo y sus amigos y supuestos enemigos como jóvenes, adultos y adultos mayores.

Ricardo Martínez


29.01.2009 1:48:37 - Ricardo Martínez Ramírez



De niño, mi padre me compró los libros de Guillermo, creo que me leí la mayoría, y no temo en decir que me identifiqué con él, tal vez porque hacía cosas que yo no me atreví, o probablemente algunas si hice, o eran semejantes o porque era el arquetipo de libertad. Pero nunca me olvidé de este personaje.
Sinceramente, mi ciudad de ese entonces era tan natural como el pueblo de los proscritos
A mis 54 años, cuando me recuerdo la lectura de sus travesuras, lo mínimo que logro es una sonrisa, pero también recorro esa niñes que nunca se pierde.
Por último,me gustaría saber que pasaría con Guillermo y sus amigos y supuestos enemigos como jóvenes, adultos y adultos mayores.

Ricardo Martínez


29.01.2009 1:49:08 - Ricardo Martínez Ramírez



De niño, mi padre me compró los libros de Guillermo, creo que me leí la mayoría, y no temo en decir que me identifiqué con él, tal vez porque hacía cosas que yo no me atreví, o probablemente algunas si hice, o eran semejantes o porque era el arquetipo de libertad. Pero nunca me olvidé de este personaje.
Sinceramente, mi ciudad de ese entonces era tan natural como el pueblo de los proscritos
A mis 54 años, cuando me recuerdo la lectura de sus travesuras, lo mínimo que logro es una sonrisa, pero también recorro esa niñes que nunca se pierde.
Por último,me gustaría saber que pasaría con Guillermo y sus amigos y supuestos enemigos como jóvenes, adultos y adultos mayores.

Ricardo Martínez


13.11.2009 13:17:42 - ana



eargerhg


06.01.2010 12:23:17 - Angel Chacón



Tambien yo recuerdo de niño haber leido alguno de los libros de guillermo, los recuerdo con nostlagia.
A pesar de no ser un niño muy leedor, me cautivaron las aventuras de este niño tan, insolente, intrépido, y por que no valiente.
Haré lo posible por encontrar alguno de sus libros, y recordar esos momentos de infancia.


20.08.2010 23:38:11 - Pablo Allende



en 2002 RBA reedito la coleccion entera con muy buena traduccion al castellano. volvi a disfrutarlo pq rei hasta saltarme las lagrimas. "El florido Pensil" es una buena imitacion.


17.10.2010 14:28:15 - Guillermo Bardach



Como padre y abuelo preocupado por la educacion y los paradigmas de nuestros hijos y nietos, coincido totalmente con el Sr. J.A.González Fuentes.
He leído casi todos los libros de Guillermo y hoy siento que han sido bases para la felicísima niñez y juventud que tuve la suerte de vivir.
Muchas gracias por el grato recuerdo.
Mi cordial saludo desde Buenos Aires


14.02.2011 1:45:16 - José Carretero Martos



Se han cumplido ya 55 años desde el instante en que mi profesor Sr. Rodriguez de las Escuelas Comerciales Montserrat de Barcelona me entregó un libro de Las aventuras de Guillermo. Era un premio de fin de curso y recuerdo que en el primer momento hice comparacion con el que habia tocado a un compañero y me senti apenado. Luego, con el tiempo he agradecido la decision de mi añorado profesor y seguiré estandolo por que esos libros que luego busqué han contribuido a mantener vivo a lo largo de mi vida a aquel niño que fui y sigue releyendo sin avergonzarse los personajes de Richmal Crompton.
Quiero mostrar mi reconocimiento a Guillermo Lopez Hipkiss por su traduccion acurada, respetuosa con la sutileza y humor soterrado muy ingles de la magnifica escritora. Como ya se menciona en otros comentarios anteriores al mio es una pena que esa manera de vivir los personajes, tanto los de los Proscritos, Guillermo, Pelirrojo, Douglas y Enrique , hermanos de Guillermo Ethel y Roberto, Jumble, el perro que siempre quise tener, los padres, reconocibles incluso en nuestra sociedad tan diferente , el jardinero, y sus compañeros y tiernos enemigos ya no tengan cabida en la imaginacion de nuestros niños. Tengo por seguro que esa epoca ya no volverá como tantas cosas que han quedado atras y supongo que estas letras arrancadas de mis recuerdos son como un ultimo esfuerzo para evitar que eso suceda. Y aunque no sea así, todos ellos, gracias a la autora ,intentaron y consiguieron hacernos mejores. Donde quiera que estén, allá donde se encuentren, apuesto a que estan sonriendo.


29.03.2011 19:58:37 - Fernando



Recuerdo los larguísimos veranos de mi infancia... las horas sin fin, leyendo los libros de Guillermo... fueron algo esencial en mi vida. Siempre estaré agradecido a Richmal Crompton...


10.07.2011 0:19:17 - Fernando González



Pues mi caso es prácticamente el mismo que el comentario anterior. En aquel entonces me fuí comprando o me dejaron para leer todos los títulos de Guillermo y 30 años después me volví a comprar la nueva edición de Molino. A mis hijos les leí varias aventuras y espero hacerlo de nuevo con mis nietos.


25.11.2011 0:12:01 - Anxo Grandal



Genial Guillermo.
Su lógica irrepetible
A mis 55 años aun se me levantan las comisuras de los labios esbozando una sonrisa con cada párrafo que leo.
Lo dicho: GENIAL.....


25.11.2011 0:12:07 - Anxo Grandal



Genial Guillermo.
Su lógica irrepetible
A mis 55 años aun se me levantan las comisuras de los labios esbozando una sonrisa con cada párrafo que leo.
Lo dicho: GENIAL.....


04.03.2012 15:10:59 - Tino Gonzalez-Lacoste



Fue mi padrino quien todos los años por Reyes me compraba un libro de Guillermo y los Proscritos (William and the Outlaws) allá por los años de mi niñez durante los 50.
En la España de Franco (mi padrino era militar de aviación) cualquier historia de rebelión era algo "proscrito" pero ciertamente las aventuras y correrías de Guillermo eran lo suficientemente inocentes como para pasar incluso la censura católico-franquista.
Los libros de Guillermo fueron los primeros que leí, los que me abrieron las puertas al mundo de la lectura y me hicieron perderle el miedo a los libros "gordos".
Vaya aquí mi póstumo agradecimiento tanto a mi padrino por regalármelos, como a la Sra. Crompton por haber contribuido de forma tan agradable a mi posterior formación.










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