jueves, 22 de marzo de 2007
Günter Grass y su pasado nazi: Estúpido agosto
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4419] Comentarios[2]
Günter Grass tiene un pasado nazi que desde agosto del año 2006 lo persigue y lo condena. Su respuesta viene ahora en forma de libro de versos con el título Dummer August.

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Juan Antonio González Fuentes

El tambor de hojalata se le ha tornado a Günter Grass en puntiaguda y acerada lanza, y lo ha hecho en su contra, claro. Grass nació en el año 1927, y a nadie dijo nunca, al menos que sepamos, que en su adolescencia y primera juventud había militado voluntariamente en las Waffen SS, y para ser más precisos, en la División Fundsberg, cuerpo que se encargó del fusilamiento masivo de prisioneros de guerra rusos en los últimos meses de la II Guerra Mundial.

Desde que este dato biográfico se supo, a Grass le han llovido “palos” sin cuento por parte de la prensa alemana y de buena parte de la sociedad bienpensante europea. Y lo curioso del caso, algo que no hay que dejar caer en saco roto, es que fue el propio Grass, al borde ya de cumplir 80 años, el que descubrió el pastel al corregir él mismo su biografía personal y admitir sus andanzas guerreras no ya de juventud, sino casi de niñez, pues cuando la guerra terminó en el año 1945, si las matemáticas y los datos manejados no engañan, el escritor tenía apenas 18 años de edad.


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Günter Grass


La cuestión es que la recuperación de la llamada Memoria Histórica no sólo hace estragos en España, también los hace en Alemania, y si lo pensamos con cierto detenimiento, lo hará en cualquier país con un pasado más o menos cercano no muy presentable por motivos distintos.

Grass reconoció en agosto pasado su pasado de jovencísimo guerrero nazi, y desde entonces el infierno acusador contra su persona no deja, según parece, de perseguirlo. De referente moral alemán ha pasado más o menos a ser un tipo repudiado, sometido a la sospecha, un hipócrita repugnante al que hay que hacer sentir, cuando menos, el desprecio íntegro de la sociedad a la que hurtó tan imprescindible dato.

¿Imprescindible? El amigo Günter insiste en que él no disparó ni un solo tiro durante su pertenencia a la División Fundsberg, pero ¿de verdad es importante para los que en este caso ejercemos de espectadores que disparara o no, que matara o no a soldados rusos? Es importante, sin duda, para él, para su conciencia, para su vida interior. Pero insisto, nosotros, espectadores en este caso de su existencia, ¿no podemos entender que un muchacho de 16, 17, 18 años se alistara incluso fervorosamente en el ejército de su país en guerra, y que una vez alistado cometiera bajo las órdenes de sus mandos las tropelías que cometen todos y cada uno de los ejércitos del mundo en todas y cada una de las guerras que en la historia han sido? En este sentido siempre me he preguntado qué hubiera hecho yo en la Alemania nazi, cómo hubiera actuado en aquella realidad, y más con tan sólo 16 ó 18 años de edad. Y siendo sincero conmigo mismo, nunca he llegado a una respuesta de las que pudiéramos llamar “satisfactoria”.

Creo que en esta Europa que ve desperezarse al siglo XXI nos rasgamos las vestiduras con una facilidad que escandaliza, y creo también que vivimos en la sociedad más abundante en sepulcros blanqueados que hasta ahora se ha conocido.

Grass engañó a la sociedad en la que vive y eso sí hay que recriminárselo y echárselo en cara como argumento o recurso intelectual. Grass se caracterizó durante una buena parte de su vida por denunciar a aquellos que querían deshacerse de su pasado nazi (por cierto, la inmensa mayoría de los alemanes que hoy superan los ochenta años), y lo hacía ocultando, hipócrita elevado al cubo, que él mismo tenía un pasado del que no quería hacer expresa mención.

Esa hipocresía está ya subrayada. La pérdida quizá irreparable de credibilidad a la hora de constituirse en referente moral y ético de su sociedad está ya constatada. Pero ¿la hipocresía del hombre invalida su valor como artista? ¿Lo que hizo Grass con 18 años debe estigmatizarlo hasta su mismísima tumba? Tal vez parte de las respuestas a estas preguntas puedan hallarse de algún modo en el último libro del Nobel alemán, Dummer August, Estúpido agosto, que salió a la venta el pasado día 13 en Alemania y que no creo que tarde mucho en recalar en nuestras librerías. Se trata de un poemario, y en la lectura de los nuevos poemas del viejo escritor muchos buscarán resolver determinadas cuestiones. De momento seguro que vende más ejemplares de los que hubiera vendido si no se supiera que con 18 es probable que disparara contra soldados rusos prisioneros. Paradojas del mercado y de la vida, paradojas inauditas de la poesía.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios
20.04.2011 23:43:09 - Piliwis



Muy buen articulo y como usted ha dicho paradojas del mercado y de la vida.


20.04.2011 23:43:28 - Piliwis



Muy buen articulo y como usted ha dicho paradojas del mercado y de la vida.










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