miércoles, 18 de octubre de 2006
El historiador Menéndez Pelayo, 150 años después
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[2133] Comentarios[0]
Parte de las bases sobre las que hoy en día se levanta la historia intelectual y de las ideas en España, fueron puestas por Menéndez Pelayo

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Juan Antonio González Fuentes

Después de que tras los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, la cultura española viviese una euforia menendezpelayista, y de que durante las tres décadas siguientes cayese sobre la obra del autor santanderino un manto de frialdad, cuando no de abierto repudio y desdén, son ahora varios los historiadores empeñados en revisitar la obra y la figura de Menéndez Pelayo con la evidente intención de redefinir y resituar el papel y las aportaciones del polígrafo cántabro dentro de la historia intelectual española contemporánea.

Es en el contexto de ese empeño en el que hay que definir a Menéndez Pelayo como un historiador moderno; un historiador, además, de formación y profesión, uno de los baluartes de lo que fue la historiografía universitaria española del siglo XIX.

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Una vez establecida esta premisa básica, y sin agotar ni muchos menos las posibilidades que ofrece el asunto, hay que plantear el perfil formativo y las influencias intelectuales del Menéndez Pelayo historiador. En este último sentido, no está de más dejar aquí apuntadas algunas dificultades para tratar el asunto. Me refiero al carácter plural y contradictorio de la propia personalidad científica de Menéndez Pelayo: participación de la concepción histórica hegeliana a pesar de su confeso antihegelianismo; utilización del método positivista frente a su antipositivismo; admiración de la ciencia germana por el Menéndez Pelayo matizadamente antigermanista de la primera época; convivencia de su estética clásica-pagana con su catolicismo a machamartillo; armonización de la concepción clásica de quien fue definido como espíritu del Renacimiento con la concepción romántica del discípulo de Llorens, Milá y Amador de los Ríos, que ve en las instituciones históricas el resultado de una elaboración espiritual colectiva...

Con todo, la formación de Menéndez Pelayo como historiador (1868-1878), se puede sistematizar por medio de tres caminos principales: la universidad, las lecturas formativas y los viajes por Europa.

En cuanto a la primera, hay que destacar la familiarización de Menéndez Pelayo en la Universidad de Barcelona con el concepto romántico-alemán Volksgeist, y con la escuela filosófica escocesa del sentido común. También fue en la Universidad de Barcelona donde Menéndez Pelayo leyó por primera vez en inglés, francés, alemán..., la nueva historiografía que entonces se estaba produciendo.

Aunque fue sin embargo la Universidad de Madrid la que situó a Menéndez Pelayo ante el complejo panorama de las corrientes del pensamiento español contemporáneo, gracias al contacto directo con quienes entonces estaban llevando a cabo el proceso de renovación de los estudios históricos en España, es decir, Cánovas, Castelar, Varela, Amador de los Ríos o Gumersindo Laverde.

Entre 1876 y 1878 viajó el historiador santanderino por Europa, poniéndose así en contacto directo con la historiografía desarrollada en nuestro Continente, sumergida entonces en la corriente historicista: edición crítica de fuentes, el recurso a la síntesis histórica, etc... Es en la experiencia de estos viajes donde el propio Menéndez Pelayo radica su auténtico aprendizaje del método histórico-crítico.

Estos cauces formativos aquí esbozados son los que determinan la adopción por parte de Menéndez Pelayo de un preciso concepto de historia, de un método de investigación histórica y de una problemática científica concreta.

Así, el concepto de Historia de Menéndez Pelayo es el resultado de una síntesis de concepciones (a veces opuestas) del acontecer histórico: concepción clásica, romántica, cristiana, más la aportación de la escuela estética representada por Renan o Burckhardt. En la visión de la historia menendezpelayista, el cristianismo se sitúa en el centro mismo, renunciando a los extremismos providencialistas que marginan la razón. Ya hablamos más arriba de la metodología, es decir, del positivismo historiográfico al que el cántabro incorporó el valor testimonial de los solos hechos.

Marcelino Menéndez Pelayo puso en España las bases sobre las que hoy se levanta buena parte de lo que aquí conocemos como historia intelectual o de las ideas, y como hombre formado en el campo de la historia, así me toca reconocerlo y subrayarlo en el 150 aniversario del nacimiento del polígrafo.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente .


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