viernes, 19 de octubre de 2007
El fin de la Historia
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[3557] Comentarios[0]
Con la caída de la URSS y el muro de Berlín algunos pronosticaron el final de la historia, pero es evidente que la historia prosigue su flujo de tiempo y hechos.

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Juan Antonio González Fuentes

Aproximadamente hasta mediada la década de los años ochenta, la historia, como materia de conocimiento histórico, parecería haberse detenido formando un remanso de inmovilidad. Todas las posibilidades de cambio o movimiento parecían haberse reducido al reposo, todas las narrativas parecían haberse agotado y las opciones aún abiertas parecían haberse tornado irrelevantes, escribe al respecto Habermas.

Debido al hundimiento del pensamiento marxista y al absoluto afianzamiento de los postulados liberales (lo que de momento significa, para quienes no opten por el aislacionismo, la existencia real de un solo horizonte político, económico y social), hubo quien se preguntó en voz alta si no estaríamos ante el fin de la historia y, así, la famosa reflexión de Lampedusa, formulada en su novela El Gatopardo, parecía haber adquirido su más exacta materialización en nuestro tiempo: "Es preciso que todo cambie si queremos que todo siga como estaba".


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Francis Fukuyama


Sin embargo, la sensación de inmovilidad ha terminado y nuevos problemas dejan atrás las perspectivas del ayer más cercano. Debemos volver a citar a Habermas y reseñar que incluso se están alzando nuevas perspectivas de futuro desde las que se vuelven a percibir narrativas de acción.

Los procesos de consolidación de la UE, la reunificación alemana, es decir, el resurgimiento de una superpotencia que deberá asumir todas las responsabilidades que su nueva realidad exige, la desaparición del imperio soviético y el consecuente nacimiento de un nuevo escenario europeo marcado por los nacionalismos y la paulatina regionalización, la entrada de Rusia en los diferentes sistemas que conforman el hasta ahora llamado mundo occidental, el gigantesco problema de las relaciones con el Islam, el terrorismo generalizado como frente de conflicto, los masivos movimientos migratorios hacia los países de la UE de gentes procedentes de las regiones más pobres del Este y del Sur de la Europa occidental y los problemas de todo tipo que generan, de los que el racismo no es el más pequeño, sobre todo en un espacio en el que frecuentemente se están desarrollando unos nacionalismos sobre formas de pensar propias de la extrema derecha o la extrema izquierda... Estos son algunos de los acontecimientos de importancia histórica que se están produciendo en nuestra actualidad y que revelan el cambio e impulsan nuevas posibilidades de actuación para un futuro que se incardina ya a medio y largo plazo. Curiosamente, muchos de estos acontecimientos tienen como principal escenario Europa, espacio que así recobra el protagonismo perdido y se constituye en el laboratorio de ensayos donde presumiblemente deberán formularse los cambios sociales y económicos que marcarán las realidades de los próximos tiempos.

Por tanto, pienso que el fin de la historia no está cercano, ni siquiera en el sentido en que Francis Fukuyama planteó la hipótesis, ya que si tras los penúltimos sucesos históricos parece claro que el modelo de historia hegeliano-marxista no tiene un halagüeño futuro y que si la historia posee una dirección, ésta señala hacia la moderna democracia liberal, hoy, todas las democracias y sobre todo aquellas que detentan más claramente su representatividad, es decir, las europeas y las norteamericanas, se ven obligadas a efectuar importantes reformas en su seno, cuyos principales objetivos deben dirigirse a la propia estructura interna, al abandono de la tradicional política de poder establecida tras la Segunda Guerra Mundial y al contacto y entendimiento con otras culturas, a pesar de que el radicalismo islámico pone las cosas realmente difíciles.

La materializacion de estas exigencias necesita de nuevos conceptos, nuevas perspectivas y nuevas mentalidades que muestren nuevos enfoques de la realidad y nuevas soluciones a sus muchos problemas. Mientras esto sucede, todo indica que en el mar de la historia nuevas olas se levantan.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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