jueves, 15 de enero de 2009
Centro de Estudios Montañeses: 75 años de historia
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[4247] Comentarios[0]
En un país como el nuestro, España, y en una región como Cantabria, los esfuerzos y empresas culturales suelen nacer con la fecha de caducidad propia de un yogurt. Por eso hay que festejar con algarabía los 75 años de existencia del Centro de Estudios Montañeses, aniversario que se cumple este mes de enero de 2009

Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

En un país como el nuestro, España, y en una región como Cantabria, los esfuerzos y empresas culturales suelen nacer con la fecha de caducidad propia de un yogurt. Por eso cualquier iniciativa en el terreno de la cultura que cumpla años merece alguna fiesta y bastante algarabía, más, si los años que se cumplen alcanzan las dos cifras e indican una vida ya más que larga, entrando de lleno en la categoría de lo venerable, es decir, de lo respetable y digno de estima y honor, como bien define el diccionario.

Es el caso que nos ocupa. El Centro de Estudios Montañeses, el CEM, cumple este mes de enero los 75 años de existencia, convirtiéndose junto a la Sociedad Menéndez Pelayo, el Ateneo de Santander, el Instituto de Segunda Enseñanza (actual Santa Clara), la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y el Museo de Bellas Artes de Santander, en la institución estrictamente cultural de vida más longeva que ha dado la historia regional hasta la fecha.

Todo comenzó en el mes de enero de 1934, en plena II República. En la Biblioteca de Menéndez Pelayo se reunieron un grupo de investigadores, literatos y eruditos con la idea de constituir una entidad con el objetivo de estudiar todo aquello que tuviera que ver con las diversas facetas de la cultura regional (historia, patrimonio, arte, literatura, etnografía...), y difundir después los frutos de los trabajos realizados. Allí, en al reunión fundadora estuvieron entonces Enrique Sánchez Reyes (director de la Biblioteca de Menéndez Pelayo), Elías Ortiz de la Torre, Ignacio Aguilera, Tomás Maza Solano, los hermanos Fernando y Francisco González-Camino, José María de Cossío, Fernando Barreda, Gonzalo García de los Ríos, Juan José Quijano de la Colina, Luis Alaejos, Luis de Escalante y de la Colina, Bernardino Cordero Arronte, Julio Arce, Juan Cuesta Urcelay, Mateo Escagedo Salmón, Francisco Pérez Venero, y el poeta José del Río Sáinz.

Una vez creado el CEM, el 3 de febrero de ese mismo año se formó la primera junta directiva de la recién nacida institución: Miguel Artigas (presidente fundacional), Gonzalo García de los Ríos (vicepresidente), Fernando González Camino (secretario), y Fernando Barreda (contador o tesorero). En reunión del 5 de febrero de 1934 Fermín de Sojo y Lomba fue designado primer director del CEM, y el historiador y filósofo Marcial Solana lo acompañó en las primeras labores organizativas. Ese mismo año salía a la calle el primer número de la publicación periódica que estaba llamada a ser la principal puesta en escena de la institución y su principal señal de identidad historiográfica: la revista Altamira. Hoy, 75 años después, la revista Altamira sigue siendo el buque insignia del CEM y, alcanzado su número 76 el pasado año 2008, es, junto al Boletín de la Biblioteca Menéndez Pelayo, la segunda publicación periódica no diaria más antigua y emblemática de Cantabria; indiscutiblemente su principal referente historiográfico como edición periódica.

Centro de Estudios Montañeses (CEM)

Es materialmente imposible resumir en un artículo 75 años de historia al servicio de la historia y la cultura de Cantabria. Más de siete décadas de actividad ininterrumpida que, como puede imaginar cualquier lector atento, ofrecen altibajos, problemas, crisis, letargos, vaivenes..., pero también, y siempre por encima de otras consideraciones, mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucha dedicación, y mucha ilusión y entrega desinteresada por parte de varias generaciones de miembros del CEM que han contribuido, con evidente eficacia a la vista de la cifra del cumpleaños, a continuar y desarrollar el programa concebido por los “padres fundadores” en enero de 1934. El fruto de esa entrega e ilusión aludidas en pro de la investigación, el estudio y la difusión de la cultura de Cantabria y en Cantabria (posible hoy gracias al esfuerzo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria) está materializado en cientos de miles de páginas publicadas en forma de libros (casi un centenar entre 1934 y 2008) y de revistas Altamira (el número 76 acaba de ver la luz). Páginas en las que distintas generaciones de historiadores, científicos y eruditos han arrojado alguna luz sobre multitud de temas y áreas de conocimiento en torno siempre a Cantabria: historia, prehistoria, patrimonio, biografía, heráldica, genealogía, arte, etnografía y folclore, literatura, toponimia, geografía, arqueología, arquitectura, antropología, botánica, poesía, historia naval, economía, documentación, pesca, instituciones, bibliografía, educación, agronomía y ganadería, periodismo, urbanismo, música...

Hay que ser tajantes al respecto, en general la cultura escrita de y en Cantabria a lo largo del siglo XX, y en particular la historiografía regional, para bien y para mal, no puede entenderse ni construirse al margen del Centro de Estudios Montañeses y su revista Altamira. Sencillamente no es posible, simple e inútil entelequia.

Todos los hombres y mujeres miembros del CEM, a lo largo de sus 75 años de vida, han contribuido al esfuerzo, han aportado su grano de arena para ir haciendo el camino. Entre ellos, y junto a los nombres ya aportados más arriba, los 9 presidentes que han dirigido la institución: Miguel Artigas (Presidente del Patronato fundador); Fermín de Sojo y Lomba; Marcial Solana; Fernando Barreda; Fernando Calderón; Joaquín González Echegaray; José Luis Casado Soto; Emilio Herrera Alonso; y Leandro Valle González-Torre, actual presidente. Pero también nombres significativos de una forma u otra como los de Gregorio Lasaga Larreta, Pedro Escalante Huidobro, Luis Redonet, Casado Cimiano, Mario García Oliva, Mª del Carmen González Echegaray, Patricio Guerín, Agustín Rodríguez, Arturo de la Lama, Gómez Pellón, Adriano García Lomas, Rosa Conde, Alonso del Val, los González de Riancho, Vázquez Quevedo, Jesús Canales, Salvador Carretero, Jesús Carballo, Manuel Vaquerizo, Jerónimo de la Hoz, José Simón Cabarga, Benito Madariaga, Pereda de la Reguera, José Manuel de la Pedraja, Karen Mazarrasa, Leopoldo Rodríguez Alcalde..., y tantos y tantos otros, del presente y del pasado.

Ahora sólo queda felicitarnos por el acontecimiento, reflexionar unos instantes sobre su evidente importancia y trascendencia, y festejar el aniversario como la ocasión lo merece, deseando además que las generaciones más jóvenes incorporadas al CEM, no sólo continúen con acierto la labor emprendida por sus antecesores, sino que la mejoren y la conduzcan, si es posible, a cotas de mayor calidad, solidez y trascendencia.

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Última reseña de Juan Antonio González Fuentes en Ojos de Papel:

-Stieg Larsson: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Destino, 2008), segunda parte de la trilogía Millennium, que se inició con el título, Los hombres que no amaban a las mujeres (Destino, 2008).


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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