jueves, 27 de noviembre de 2008
Breve Historia de la Unión Europea (I)
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[6545] Comentarios[0]
En estas páginas se ofrece en muy pocos párrafos una breve síntesis de la historia de la Unión Europea desde el final de la II Guerra Mundial hasta prácticamente nuestros días. Vivimos en un complejo entramado comunitario y europeísta del que la mayoría de los ciudadanos apenas sabemos nada

Juan Antonio González Fuentes 

Juan Antonio González Fuentes

La estabilidad y prosperidad de la Europa democrática tras la II Guerra Mundial estuvo asociada también al proceso de integración supranacional a través de la Comunidad Económica Europea. La idea europeísta, basada en la paz y colaboración entre los estados europeos, venía de tiempo atrás y se vio reforzada por las circunstancias de Europa Occidental al final de la II Guerra Mundial. Existió además una experiencia previa, la formación del Benelux, unión económica y aduanera formada desde mediados de los años cuarenta por Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Las necesidades de la reconstrucción de posguerra y de aplicación del Plan Marshall llevaron a la creación en 1948 de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE, integrada por todos los países europeos occidentales salvo Finlandia y España), un primer vínculo de colaboración intereuropea que tuvo una enorme trascendencia en la futura integración económica europea. Las aspiraciones europeístas se pusieron de manifiesto también en Conferencia de La Haya de ese mismo año, organizada por el Comité Internacional de Coordinación de los Movimientos para la Unidad de Europa y que se pronunció a favor de una unión económica y política para garantizar la seguridad y el progreso social de los pueblos europeos. Además la Conferencia impulsó la creación del Consejo de Europa en 1949, promovido por Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Noruega, Suecia, Irlanda e Italia, con el objetivo de velar por los derechos humanos, las libertades formales, la justicia y el Estado de derecho.

Un paso fundamental en la integración económica europea fue la constitución en 1952, a iniciativa del ministro francés Schumann, de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), formada por Francia, Alemania, Italia y el Benelux. La CECA fue importante no solamente por el éxito cosechado en el campo económico (en menos de una década creció más de un 70% la producción conjunta de acero), sino sobre todo por su influencia en todo el proceso de construcción europea. Además la CECA se dotó de instituciones que fueron el germen de la estructura institucional de la unión europea: con Consejo de Ministros, una Alta Autoridad, una Asamblea Parlamentaria y un Tribunal de Justicia.

En cambio no pudieron lograrse otros objetivos de integración, como quedó demostrado con los fracasos de la Comunidad Europea de Defensa o la Comunidad Política Europea, unida a la anterior, que se encontraron con las reticencias francesas. Su fracaso pretendió paliarse potenciando la Unión Occidental, una organización de carácter defensivo creada en 1948 por Francia, Gran Bretaña y el Benelux. Los Pactos de París de octubre de 1954 modificaron los objetivos de la UO, que pasó a denominarse Unión Europea Occidental, a la que se sumaron al poco la República Federal de Alemania (RFA) e Italia. Sin embargo la UEO, al mantener las comunidades europeas durante estos años una dimensión puramente económica, careció de toda operatividad.

Una vez convencidos amplios sectores de las ventajas de la unión económica, Europa se mostró preparada para avanzar hacia su integración. Los gobiernos del Benelux asumieron este impulso, con especial protagonismo del primer ministro belga Henri Paul Spaak, proponiendo en 1955 a sus socios de la CECA la creación de un gran mercado común y la armonización progresiva de sus políticas fiscales. En la cumbre de Mesina se consideró que había “llegado el momento de comenzar una nueva etapa en la construcción europea”, debiéndose potenciar los vínculos económicos con el fin de llegar a la “fusión progresiva de las economías nacionales, la creación de un mercado común y la armonización progresiva de sus políticas sociales”, para alcanzar un óptimo y estable desarrollo económico, así como un nivel de vida más alto de toda la población.

El resultado de esta declaración de intenciones fue la elaboración y aprobación del Tratado de Roma, por el que en marzo de 1957 se fundó la Comunidad Económica Europea, integrada por Francia, Italia, Alemania Federal, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Su objetivo era lograr una más amplia integración europea, favorecer el progreso económico y social de sus países, fortalecer la unidad económica y asegurar el desarrollo armónico de las diversas regiones, además de la salvaguardia de la paz y la libertad. En la práctica los grandes objetivos de la CEE se resumían en dos: 1) la liberalización de los intercambios y la desaparición de las barreras aduaneras, y 2) la consolidación de políticas económicas comunes.

Bandera de la Unión Europea

Bandera de la Unión Europea

A partir del Tratado de Roma se establecieron tres grandes ámbitos de actuación institucional de la CEE. En primer lugar, los órganos de dirección y decisión:

-El Consejo de Ministros, formado por representantes de los gobiernos de los países comunitarios (los ministros de asuntos exteriores para los asuntos generales, o los de cada rama cuando se trata de consejos especializados). Su función es “asegurar la coordinación de las políticas económicas generales de los Estados miembros”, tomando sus decisiones habitualmente por mayoría cualificada y en las más importantes por unanimidad.

-La Comisión Europea, órgano de ejecución y gestión de la política comunitaria, compuesto desde 1986 por 17 comisarios que son nombrados por los gobiernos para cuatro años, con un presidente al frente de la misma.

-El Consejo Europeo, formado por los jefes de estado y de gobierno, creado en 1974 con la misión de limitar el marco de actuación de la CEE y definir, orientar e impulsar la actividad del Consejo de Ministros y de la Comisión.

Existen asimismo tres órganos de control de la Comunidad:

-El Parlamento Europeo, como representación de los pueblos de los estados reunidos en la Comunidad. Contó hasta 1973 con 142 parlamentarios, elevándose en 1979 a 198 miembros y más tarde a 410, elegidos ahora por sufragio universal directo y secreto cada cinco años.

-El Tribunal de Justicia, compuesto por juristas nombrados por los gobiernos. Debe asegurar el cumplimiento y la interpretación de los tratados y crear las bases del Derecho comunitario, así como velar por el mantenimiento de la legalidad vigente.

-El Tribunal de Cuentas, institución constituida en julio de 1975. Fiscaliza las cuentas comunitarias y controla, junto al Parlamento y el Consejo, la ejecución de presupuesto de la Comunidad.

En tercer lugar están los órganos asesores de la comunidad: el Comité de Representantes Permanentes, que apoya al Consejo de Ministros, y el Comité Económico y Social.

En 1967 entró en vigor la unificación institucional de las tres comunidades: la CECA, la CEE y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (constituida también por el Tratado de Roma), cerrándose una primera etapa en el proceso de integración.

Por otro lado en 1960, ante el ejemplo de la CEE, se formó a iniciativa británica a Asociación Europea de Libre Cambio (EFTA), integrada por Gran Bretaña, Irlanda y los países del norte europeo. Desde 1961 los británicos trataron de integrarse en la CEE, pero no fue posible por el veto del presidente francés De Gaulle, que consideraba al país insular “un caballo de Troya de EEUU en las Comunidades Europeas”. A finales de los sesenta, Francia cambió de posición y, como resultado, en 1972 se produjo una sustancial ampliación de la CEE, con la incorporación de Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca (Noruega decidió en referéndum no incorporarse), formando la “Europa de los Nueve”. Se decidió además avanzar en la integración, estableciéndose un reglamento para la Política Agraria Común (PAC) así como las bases de un futuro Sistema Monetario Europeo, que entró en vigor en 1979.

La siguiente ampliación de la CEE se produjo en los años ochenta, en este caso hacia la Europa del Sur. El primero país en ser admitido en su seno fue Grecia, en 1981. Al ser un país con escaso peso económico, su integración no plantea­ba las dificultades que sí suponían las candidaturas, presenta­das ya desde 1977, de los dos países de la península Ibérica, y especialmente la de España, cuya economía (el país detentaba el récord europeo del desempleo, con casi el 20%) y cuya agricultura suponían serios problemas de compatibili­dad con la Política Agrícola de la Comunidad (PAC). Desde 1982, con nuevo gobierno socialista en España, las negociaciones tuvieron un nuevo impulso, hasta llegar finalmente a la integración de España y Portugal en enero de 1986, formándose la Europa de los Doce. Ese mismo año los países miembros firmaron el acuerdo que establecía el Acta Única Europea, con repercusiones fundamentales para el proceso de integración europea en la década siguiente.


NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


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