martes, 19 de diciembre de 2006
Amalia Avia: memorias de una niña que fue pintora
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[3290] Comentarios[3]
Las memorias de Amalia Avia no están hechas tanto con los recuerdos de una exitosa pintora española de las últimas décadas del XX, como con los recuerdos grabados a fuego en la piel y el corazón de una niña y adolescente.

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Juan Antonio González Fuentes

Ya se ha contado en no pocas ocasiones, que en nuestra tradición literaria las memorias no han sido ni abundantes ni, salvo las inevitables excepciones que confirman la regla, han aportado significativas dosis de calidad e interés a las letras en castellano.

La escasa afición hispánica al género memorialístico parece desmentirse de un tiempo a esta parte, a la vista al menos de los cuantiosos títulos que han ido poblando las librerías, algunos incluso con un más que notable éxito de ventas y crítica (pensemos, sin ir más lejos, en el primer tomo de las memorias de Jesús Pardo).

Pero si hasta hace no muchos años las memorias no eran habituales por estas geografías, las escritas por mujeres constituían verdaderos hechos de excepción. Quizá esa fue una de las razones por las que me acerqué sin muchas precauciones a este libro de la pintora Amalia Avia (De puertas adentro. Memorias, Taurus, Madrid, 2004), representante destacada del realismo pictórico en nuestro país en la segunda mitad del siglo XX.


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Amalia Avia: De puertas adentro. Memorias (Taurus, Madrid, 2004)


Una de las mejores cosas que tienen las memorias, o una de las peores según se mire, es que el lector sabe por anticipado de qué tratan las páginas que tiene entre sus manos, y debe dejarle a la intuición por un lado, y a la atracción que pueda ejercer el personaje y su época histórica por otro, el decidirse o no a aventurarse en la lectura del libro.

A mí en particular me atrajo de estas memorias la historia de una mujer que quiso ser pintora en la por lo general tristísima y cerril España de los años 50 y 60, y también me interesó cómo recibió esa España tal querencia, así como la descripción y análisis que pudiera hacer la autora de los ambientes artísticos del Madrid de aquellos años.

Sin embargo, una vez avanzado el camino de la lectura, me di cuenta de que el libro de Amalia Avia no hacía un especial hincapié en los asuntos que en principio marcaban mi interés, y dedicada por el contrario una especial y cuidada atención a lo que había sido la vida de una chica de familia venida a menos tras la muerte del padre, desde su infancia hasta bien entrada su primera juventud, en el entorno de un pequeño pueblo de la España rural en los años de nuestra posguerra.

En ese sentido, el libro de Amalia Avia me parece realmente fascinante. Con una viveza propia de escritora de raza, y una riqueza e interés por los detalles digna de la etnografía, Avia consigue una páginas impagables acerca de los usos y costumbres, de la dimensión vital y afectiva, del horizonte moral y cultural…, de las mujeres rurales manchegas, y por extensión españolas, en un tiempo no tan lejano de nuestro presente como nos pudiera parecer.

Sí, más adelante nuestra pintora también ofrece algunas de las pinceladas esperadas: las clases de pintura; los imprescindibles viajes a París e Italia; el estudio de trabajo; la primera exposición; la reuniones con otros pintores y artistas; el amor con el que fue su marido, el pintor Lucio Muñoz; las salas de exposición madrileñas (Biosca, Juana Mordó…); Nueva York; la llegada de la democracia; la feria Arco, etc… Pero toda esta parte, en principio la que más me interesaba, está contada con trazos suaves y un tanto desvaídos, como si la autora los hubiese vivido pero aún no tuviese una opinión muy definida al respecto y, en consecuencia, sólo los apunta y registra.

El peso del libro, desde luego, descansa a mi juicio en el aguafuerte resultante de las ciento cincuenta páginas primeras; aguafuerte vivo, oloroso, lleno de carácter interiorizado y regurgitado en forma de palabras rebosantes de recuerdos de un mundo fantasmal y perdido, pero cuya presencia es permanente con la solidez que otorga aquello que se aceptó y amó.

En definitiva, un libro de memorias este de Amalia Avia que no está hecho tanto y tan vivamente con los recuerdos de una exitosa pintora española de las últimas décadas del siglo XX, como con los recuerdos grabados a fuego en la piel y el corazón de una niña y adolescente que lo fue en un pequeño pueblo manchego, rodeada de campos, animales, convecinos y familiares…, y para quien la vida estaba regida por el paso de las estaciones, los olores y sabores del aire y la tierra, las palabras y gestos de unos adultos a quienes la guerra civil había dejado muertos, pero con la mirada perdida y abierta.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente.


Comentarios
03.04.2008 1:45:26 - Maruja

Amalia te adoro!!!!!


08.06.2008 17:50:14 - javier leonardo moreno

me parece un libro muy egoista con la mente del lector


10.12.2009 21:45:50 - julio



Amalia estoy leyendo tu libro y estoy disfrutando mucho soy de un pueblo mas pequeño que el tuyo y es lo que ocurria entonces, me recuerda mi infancia.SALUDOS










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