miércoles, 6 de diciembre de 2006
El horario gallego
Autor: Juan Antonio González Fuentes - Lecturas[{0}] Comentarios[{1}]
Sociedad en Blog personal por Sociedad
El Bloque Nacionalista Gallego, haciendo gala de su condición de adoquín galaico, propone ahora que Galicia tenga un uso horario particular, distinto al del resto de la España peninsular.

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Juan Antonio González Fuentes

Debemos admitir que vivimos en un país muy divertido, en un país en el que el Surrealismo y las deformidades que producen los espejos valleinclanescos del Callejón del Gato, no son infrecuentes experiencias místicas o artísticas, sino que son el pan nuestro de cada día, el duro bollo de leche con el que nuestros niños se desayunan todas las mañanas. De haber nacido en España, los otrora provocadores e irreverentes vanguardistas Tristan Tzara y André Bretón, no hubieran pasado de ser dos despistados pardillos, dos simples aprendices medio tontainas del listo del pueblo, y sus teorías y conceptos, el catón abreviado que cualquier españolito machadiano maneja y agranda ya desde la cuna.

Abrir las páginas de nuestros periódicos es abrir de par en par las ventanas de la hilaridad, las del chascarrillo picante narrado con la pose seria y circunspecta del sepulturero más aguafiestas. Pongamos un ejemplo de los más recientes. El hallazgo, la gracia surrealista o dadaísta de estas horas proviene de tierra de lluvias, apóstoles, brujas, empanadas, percebes y orujos. En otras palabras, viene de Galicia.

El BNG, es decir, el Bloque Nacionalista Gallego, después de inventarse como fundador de su tierra a un tal Breogán (sin duda un Guerrero del Antifaz cargado hasta arriba de Albariño y pulpo a la gallega), y después de exigir que las sepulturas de sus paisanos se escriban en idioma gallego, ahora presentan una enmienda para que los usos horarios en su región sean distintos, diferentes a los del resto de la España peninsular.

El Bloque (¡qué nombre más afortunado, fruto de una auténtica justicia poética!), haciendo uso de su prerrogativa de adoquín impertérrito, pretende que la hora gallega sea la misma que la inglesa, la portuguesa y la canaria, aduciendo para tal ocurrencia que esa es su “hora natural”. Vamos, que según el adoquín nacionalista gallego, es la propia naturaleza gallega (distinta, claro, al resto de naturalezas o naturalidades del entorno), o las propiedades intrínsecas de Galicia, las que les dicta los reglamentos horarios (segundos incluidos), probablemente de la misma manera que les dicta legendarios fundadores y les insinúa a las orejas la gramática de sus lápidas.

En Galicia, el surrealismo circense y totalitario de sus nacionalistas en forma de bloque o adoquín, quiere dictarle a los habitantes de la tierra fundada por el mítico Breogán, los horarios por los que deberán regirse sus vivos, y las letras con las tienen que recordar, rezar y buscar a sus muertos.

Y es que los nacionalistas gallegos ahora parece que quieren arbitrar los partidos tanto en la tierra de su inventado Breogán, como en el cielo bien cierto de nuestra Rosalía. Sueñan con hacer del Surrealismo más adoquinado, casposo y tontorrón, el fundamento último de su particular concepto del derecho, las ciencias, la historia, el espacio, el tiempo y los cementerios.

Lo dicho, sería para reírse a mandíbula batiente, si nos dejara algo de tiempo el secarnos tantas lágrimas. Porque esto es para llorar, para llorar de pena.

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NOTA: En el blog titulado El Pulso de la Bruma se pueden leer los anteriores artículos de Juan Antonio González Fuentes, clasificados tanto por temas (cine, sociedad, autores, artes, música y libros) como cronológicamente .