NOMBRE
María Hoyos Lassaletta

    LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO


    CURRICULUM
Licenciada en Biología. Su trabajo abarca las diversas facetas del ámbito de la edición de libros. Ha publicado una recopilación de cuentos.












Creación/Creación
El cadáver
Por Véase ficha del autor, sábado, 10 de febrero de 2001
El viento del sur soplaba tímidamente cuando encontraron el cadáver. Acababa de empezar el verano, pero el calor que asolaba la ciudad desde primeros de junio había hecho que el olor procedente de la puerta C alarmara a los vecinos.

El inquilino de la vivienda, el señor Legar, estaba en casa de su hijo desde hacía siete meses y no esperaban su vuelta hasta pasados otros siete. Todos pensaban que se habría olvidado de su antipático minino, el cual habría muerto desnutrido haría ya algún tiempo y cuyo olor traspasaba ahora los umbrales del portal. Nadie se preguntó, desde que alguien llamó a la policía hasta su llegada, por la razón que hizo que el gato no maullara. Era un hecho cierto antes de descubrir la realidad. Cuando por fin los bomberos derribarron la puerta C del portal 14, todos los presentes se sorprendieron al ver un cuerpo aún hermoso pese a las huellas de la ya empezada descomposición.

Las mandíbulas se perfilaban mostrando un mentón prominente y respingón, las cuencas de los ojos eran pozos que albergaban una verdad oculta, el tono de piel azulado amarillento daba el aspecto céreo a aquel cuerpo sin vida que yacía tumbado sobre un costado, semidesnudo y sin símbolos de haber sido torturado.

No había notas escritas, ni pastillas, ni sangre, ni restos de gas. No había nada; solo un cuerpo que ya no era más que eso. No había documentos, ni bolsos, ni fotografías. Nada era como en las películas, ni como en los libros.

Aquel cuerpo sin vida sonreía a los vivos que miraban la muerte atormentados desde el otro lado de la habitación. Viendo en ese cuerpo anónimo su vida y la de sus seres queridos. El silencio se extendió más que el olor y la sorpresa venció a las plañideras, cuyo grupo iba creciendo sin descanso. Comenzaron las especulaciones de los hombres y las mujeres: la sobrina, la hija, la prima, la amante, la prostituta, el hijo, el yerno, el cuñado. ¿De quién fue ese cuerpo? Un cuerpo que un día cualquiera tuvo que entrar en aquella casa y que para desgracia de todos los presentes nadie conocía.

¿Preguntas? Muchas.

¿Respuestas? Ninguna.

El señor Legar oyó su nombre en las noticias de las nueve, vio como sus vecinos hablaban de una vida que él desconocía, de su novia, ahora muerta; de lo amable que había sido esa señora mientas vivió, de sus encantos. Escuchó abrumado esa historia de ciencia ficción que relataban quienes nunca salían en televisión junto a la orden de busca y captura contra él por haber presuntamente asesinado entre gritos de auxilio a una desconocida mujer.

Todas aquellas mentiras hicieron que el viejo señor Legar, que acariciaba tiernamente a su gato en el apartamento de la costa, dudara de su propia realidad y pensará que tal vez era él quien llevaba ya mucho tiempo en otra vida.