AUTOR
Jordi Font Bardía

    LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO
Bercelona (España)

    BREVE CURRICULUM
Socio Director de Font Abogados y Economistas. Inspector de Finanzas del Estado (excedencia). Licenciado en Ciencias Económicas (Universidad de Barcelona). Ingeniero Industrial Superior (Universidad Politécnica de Cataluña). Diplomado en Ciencias Empresariales (Universidad de Barcelona). Auditor de Cuentas (ROAC). Asesor Fiscal (miembro de la Asociación Española de Asesores Fiscales)



Jordi Font Bardía  es Socio Director de Font Abogados y Economistas

Jordi Font Bardía es Socio Director de Font Abogados y Economistas


Tribuna/Tribuna libre
Estrategias fiscales ante la crisis económica
Por Jordi Font Bardía, martes, 1 de febrero de 2011
A menudo las personas y las empresas afrontan la crisis económica de una forma excesivamente pasiva. El pesimismo general invade el ánimo, todo es negativo. La salida de la crisis parece depender enteramente de “alguien” o “algo” ajeno a nosotros. Culpabilizar a otros de todos nuestros problemas y tomar la inactividad como la mejor receta es lo más común: hay que esperar tiempos mejores, y hasta entonces no tomar decisiones. Existe, sin embargo, otra forma mucho más positiva de afrontar la crisis, basada en el análisis de aquellos aspectos positivos, aunque sean pocos, que nos puede ofrecer. En este sentido, deben tomarse aquellas decisiones que puedan llevarse a cabo con nuestros propios medios. Y aprovechar al máximo las medidas económicas y legislativas que puedan aprobarse para mejorar nuestra competitividad (subvenciones, ayudas para la formación o para la informatización…)
Esta visión más optimista anima a nuestro despacho a proponer una serie de acciones estratégicas, que tienen como objetivo hacer más resistente a la empresa en la actual coyuntura, y la posi­cionen mejor para cuando sal­gamos de ella:

1) Buscar mecanismos que per­mitan actualizar el valor de aquellos activos que tenien­do bajo valor de adquisición o de producción, tengan un alto precio de mercado, entre ellos los intangibles (marcas, patentes..).

2) Aprovechar la depreciación sufrida en los activos por efecto de la crisis, para hacer posible reestructuraciones de grupos empresariales (separación de socios…) que en otras circunstancias serían imposibles por su alto coste fiscal.

3) La caída de valor de activos permite, también, planificar la sucesión con un mínimo coste fiscal, tanto de empre­sas como de patrimonios no afectos a actividades empre­sariales.

4) Corregir las “contingen­cias fiscales” arrastradas de ejercicios anteriores aprove­chando las pérdidas actuales, y saneando de esta forma el balance. El ejemplo más sen­cillo lo encontramos en las “existencias” infravaloradas, pero existen una gran varie­dad de casos.

5) Analizar la situación del ad­ministrador o miembros del consejo de administra­ción ante posibles deriva­ciones de responsabilidad. En especial la de aquellos que no teniendo una partici­pación directa en la dirección de la compañía, tengan un patrimonio personal más ac­cesible a la actuación de los acreedores.

6) Aprovechar la necesaria bús­queda de mercados exteriores para establecer estructuras empresariales internacio­nales más eficientes desde una óptica fiscal. Por ejem­plo, fijar la sede de “centrales de compras o de ventas” en países de nuestro entorno que ofrezcan una fiscalidad más benevolente.

7) La absorción de empresas competidoras con buena car­tera de clientes, o la fusión con empresas complementa­rias, obteniendo a la vez una reducción de los costes fijos, constituye una excelente opción que se presenta más fácilmente en situaciones de crisis.

8) Consolidar contable y fis­calmente los grupos de em­presas tanto a los efectos del Impuesto sobre Sociedades, como a los del IVA, ya que ello refuerza la imagen fi­nanciera del grupo, reduce riesgos derivados de la va­loración de las operaciones vinculadas y produce un efecto financiero-fiscal muy notable en el IVA.

9) Planificar el aprovecha­miento de “bases imponi­bles negativas” o los “crédi­tos de impuesto” con vista a ejercicios futuros.

10) Prepararse ante una futu­ra inspección fiscal. Parece inevitable un inminente au­mento de la presión fiscal para poder hacer frente al Gasto Público. Lo cual su­pone: por un lado, aumentar los impuestos (aspecto que ofrece cierta dificultad por­que requiere la necesaria aprobación parlamentaria) y, por otro, aumentar las ac­tuaciones de la Inspección Tributaria (mucho más fá­cil y rápida). Por ello no es aventurado predecir un incremento de inspecciones en los próximos meses. En las actuales circunstancias esto debe llevarnos a una mayor preocupación, ya que las inspecciones se referirán a los ejercicios 2006 a 2009, en los que la situación eco­nómica era notablemente mejor, y la compañía proba­blemente obtenía beneficios. En consecuencia, cualquier deuda tributaria adicional que en aquellas circuns­tancias podría haber sido asumible, puede llevarnos ahora a una situación pre-concursal. Por ello es funda­mental hacer una “revisión fiscal” con carácter previo y plantear las correcciones que sean necesarias.

No existe una sugerencia que sea aplicable de forma ge­neralizada, cada empresa tiene su propia casuística. En la lista anterior hemos pretendido reco­ger, sin ánimo de ser exhausti­vos, aquellas que, a lo largo de nuestra experiencia profesional, han demostrado ser las más efectivas.