Carátula

Carátula

    GÉNERO
MÚSICA

    TEMA
Crítica de Lágrimas negras, CD de Bebo Valdés y Diego el Cigala (por Marion Cassabalian)

    OTROS DATOS
Fecha de lanzamiento: mayo del 2003.
Discográfica: Calle 54 Records - BMG/ARIOLA.
Productores: Fernando Trueba y Javier Limón.
Productores ejecutivos: Nat Chediak y Fernando Trueba.
Artistas invitados: Javier Colina, Piraña, Caetano Veloso, Paquito D’Rivera, El Niño Josele, Federico Britos, Tata Güines, Changuito, Pancho Terry, Pedrido Martinez, Puntilla, Milton Cardona y Rickard Valdés.
Grabado: en Madrid entre septiembre y diciembre 2002.




Bebo y el Cigala

Bebo y el Cigala

Paquito D´Rivera

Paquito D´Rivera

Los autores del CD juntio con Fernando Trueba, uno de los dos productores

Los autores del CD juntio con Fernando Trueba, uno de los dos productores

El Cigala y el poeta Angel González, autor de un texto introductorio, "El irresistible encanto de la ambigüedad"

El Cigala y el poeta Angel González, autor de un texto introductorio, "El irresistible encanto de la ambigüedad"

Diego el Cigala

Diego el Cigala

Bebo Valdés

Bebo Valdés


Magazine/Música
Pura joya
Por Marion Cassabalian, martes, 6 de abril de 2004
La fuerza y la profundidad del flamenco se juntó en este disco con el ritmo y la nostalgia cubana, uniendo la tremenda sensibilidad y el arte de sus dos intérpretes. « Lágrimas negras » es la historia del encuentro entre Bebo Valdés, pianista cubano de 84 años y de Diego el Cigala, figura del tablao flamenco español, 50 años más joven. Los dedos de un genio al servicio de la voz de otro.
Lágrimas negras nos propone un viaje a la esencia de la canción de amor iberoamericana empezando por las callecitas a la vez encantadoras y caóticas de La Habana vieja y sumergiéndonos en un mundo lejano en el que la música es parte entera de la vida de sus habitantes. Este disco bello y sensible es una verdadera obra de arte y una hermosa lección de convivencia entre dos culturas fundamentalmente distintas pero hermanas.

Mientras predomina la voz desgarrada y profunda del Cigala, la experiencia y la sensibilidad de Bebo Valdés inunda este disco de un sinfín de emociones. Nostalgia, recuerdo, arrepentimiento, pero sobre todo mucho amor, surge de estos nueve clásicos de la música popular iberoamericana, empezando por el tercero, "Lágrimas negras", que da título a esta verdadera joya musical. El tema fue compuesto en los años 30 por el cubano Miguel Matamoros (1894-1971) y permanece hoy en la memoria.
A lo largo de este álbum, los dos protagonistas principales cuentan con la participación de los mejores artistas de este género y de la época

Los ocho temas siguientes contienen cada uno su dosis de "lágrimas" y de arte. Ninguno decepciona, menos quizá el últim, "Eu se que vou te amar", de los brasileños Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim, en la que El Cigala canta en portugués, lo que sorprende un poco a un oído acostumbrado a escuchar esta voz tan característica en español. En este tema, como a lo largo de este álbum, los dos protagonistas principales cuentan con la participación de los mejores artistas de este género y de la época, empezando por Caetano Veloso, quien, en esta novena canción, recita "Coraçao vagabundo", una de sus primeras obras. El contrabajista Javier Colina y el percusionista Piraña dejan su sello en casi todos los temas. En la canción "Lágrimas negras" aparece el saxo de Paquito D'Rivera, uno de los mejores músicos de latin jazz hoy en día, y la percusión de lujo de Tata Güines, Changuito y Pancho Terry.

Este álbum cuenta también con preciosos boleros como "Inolvidable", de Julio Gutierrez, "Se me olvidó que te olvidé", de Lolita de la Colina o el fantástico "Corazón loco" (de Richard Dannemberg), popularizado en su día por Antonio Machín y hoy recreado con Niño Josele a la guitarra flamenca. Uno de los mejores temas del disco.

Dentro del repertorio latinoamericano, se incorpora una copla, "La bien pagá", de Ramon Perelló y Juan Mostazo, con coros cubanos (Milton Cardona, Puntilla y Pedrito Ramírez), y también algunos homenajes a Bola de Nieve, la espectacular "Vete de mí", de Virgilio y Homero Expósito (otro de los mejores temas del disco), así como recuerdos a Argentina ("Niebla del riachuelo", de Enrique Cadícamo y Juan Carlos Cobián) con el violín del uruguayo Federico Britos. Pero, por encima de todo, el piano de Bebo y la voz de Diego.

Bebo Valdés nació en Quivicán (Cuba) en 1918 y su carrera comenzó como pianista en la orquesta de Julio Cueva antes de pasar a Tropicana, bajo la dirección de Armando Romeu. En 1948, era el director musical de este célebre cabaret. Cuatro años después, el productor Norman Granz le encargó la grabación de la primera descarga de jazz cubano para satisfacer el interés que esta música despertaba en Nueva York. En 1960, Bebo Valdés abandonó Cuba y desde 1963 vive en Estocolmo y nunca ha retornado a su isla natal. Durante 15 años, trabajó como pianista en una cadena de hoteles hasta que en 1994, y después de 34 años sin grabar, Paquito D'Rivera le propuso un nuevo disco. Bebo Rides Again constituyó su reaparición. En este álbum, un Bebo de 76 años tocó el piano, compuso ocho canciones y arregló 11 temas en 36 horas. En 2001, participó en el filme documental Calle 54, de Fernando Trueba, interpretando "Lágrimas negras" con Cachao, un monstruo del contrabajo. En las mismas fechas, grabó en un día el disco El arte del sabor », con Cachao (83 años ambos) y Patato Valdés.

El tío de Diego Jiménez Salazar, conocido como Diego el Cigala (Madrid, 1968), era Rafael Farina. De niño, Diego cantaba por el Rastro madrileño y ganaba concursos de flamenco. A los 20 años, Camarón le rebautizó Dieguito. Desde entonces, trabajó con todos: el mismo Camarón, Tomatito, Gerardo Núñez y los mejores bailaores y bailaoras de la escena flamenca. Su disco Directo en el Teatro Real, con la guitarra de Niño Josele a su vera, le ha situado en un lugar de privilegio.

El álbum “Lágrimas negras es un proyecto de Calle 54 Records, realizado e imaginado por Fernando Trueba, director del filme documental Calle 54, un reflejo de su pasión vital por el jazz latino.

Pero es sobre todo una verdadera joya de la música clásica iberoamericana y de la música en general. Amantes de belleza y emociones, cierren los ojos y déjense llevar.